FIN DE CURSO

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Ya no queda ná. Ná de ná. Esta semana finiquitamos el tema. Ya hemos examinado a unos pocos, los más peques debutan la próxima semana, pero en una semana, se acabó lo que se daba, esperemos que, con suerte, hasta el próximo curso.

Porque no se sabe. Nunca se sabe, pero la vida del profesor de academia es dura. Somos los mercenarios del teaching, siempre vendidos al mejor postor, o a uno regularcillo, lo suyo es que haya postores… al precio que sea. Pos más que adores a tus alumnos, que las cosas hayan ido razonablemente bien, que hayas logrado meter en vereda a esos adolescentes que parecían intratables…. tus alumnos no son tuyos, “son alumnos y alumnas de la vida”, y no sabes si al año siguiente los tendrás, porque tu contrato termina con el curso y sólo queda rezar para que en Octubre volvamos a estar en el mismo sitio, y a la misma hora… o a la hora que sea… pero estar.

Ahora a sufrir el verano, a hacer equilibrios presupuestarios y a ver si nos sale alguna clasecilla de recuperación….

Octubre, en realidad, está a la vuelta de la esquina.

La Fiebre de la Educación Bilingüe

Vaya por delante que me parece absolutamente necesario para los españoles, un lanzamiento a la piscina en el tema de los idiomas. Y vaya también que yo vivo ahora de eso, de la fiebre que se ha desatado a todos los niveles por el Inglés. Pero me parece que se está desaprovechando la oportunidad y que las cosas no se están haciendo bien.

Lo primero son las prisas: los universitarios, de la noche a la mañana, necesitan acreditar un B1 en un idioma comunitario. Muchos ni siquiera se han enterado que no tiene que ser necesariamente el Inglés… Se lanzan a hacer cursos intensivos que en un mes les proporcionen el título, hazaña sólo al alcance de los que ya tenían ese nivel adquirido de antemano y sólo necesitaban un orden y “desempolve” general de ideas para poder sacar el título. Las prisas no son buenas, y muchos se quedan estancados aborreciendo el inglés día por día porque no se plantean que un idioma debe ser asimilado, y no devorado como si fuera un hijo de Saturno. Y los que son capaces de aprobar se quedan ahí. No miran más allá. Y si quieren salir a una universidad extranjera, ese B1 que parece la meta final, ya no es nada. Representa un conocimiento bastante de andar por casa del idioma.

Ahora vamos con los que han sido “cogidos a tiempo”. Los niños de educación primaria. En Andalucía hace sólo un año que el plan bilingüe se ha impuesto, y la realidad es muuuy patética. Yo he dado clase a grupos de profesores. Algunos se pasaban la clase al borde del llanto. Edades próximas a la cincuentena representaban un currículum en el que aprendieron francés, y el inglés les suena a hip hop y a McDonalds. Y en dos años de plazo estaban (están) obligados a sacar el B1, para enseñar en primaria y el B2 si es en secundaria. A esto unimos la agenda propia de un profesor, la vida familiar de un adulto…. el resultado es terrible. Y estas personas que no dan más de sí (y otras excelentemente preparadas) son las que dan clase de SCIENCE, por ejemplo, en nuestros colegios. Así que muchas clases completas de niños terminan el año sin saber Inglés, o peor aún, con muchos vicios adquiridos que al ser palabra de su Seño o su Profe son palabra revelada, y por supuesto con un lío notable sobre la Asignatura de Conocimiento del Medio.

Aquí entramos también nosotros: los niños reciben paralelamente una formación normalmente de inmersión que les lleva a comenzar la Titulitis en su más tierna infancia, y a presentarse generalmente a los exámenes de Trinity College  y a los YLE Cambridge, títulos que además no certifican nada, a pesar de que algunos acreditan un A2 (YLE Flyers). Pero es un diploma. Después el niño se presentará al KET, empleando otros dos años de academia y acreditará el mismo nivel, eso sí, ahora ya con Certificado de Cambridge.

Creo que hay medidas mucho más baratas y efectivas para que un país pase a hablar un idioma que no es suyo. Bilingües, no nos engañemos, no lo vamos a ser. A veces ni aunque nuestra madre haya nacido en Chelsea llegamos a serlo. Pero ¿por qué no suprimir el doblaje televisivo paulatinamente? ¿Por qué no fomentar el cine en versión original? Con todos los subtítulos que se quiera, pero en su idioma…. eso es lo que hace que en muchos países no sepan explicar como se construye la pasiva en Inglés, pero sí comunicarse. Y en el cole, vamos a meter juegos, debates, actividades, cine, música… vamos a hacer que los niños aprendan a desenvolverse en Inglés. No a que se estudien el aparato reproductivo de la flor. Es más práctico poder pedir palomitas en el cine, o pagar un billete de autobús. Y si sabemos hacer eso, lo demás vendrá rodado.

KID’S STUFF

Ayer, al llegar a clase de Starters (1º de primaria), se me acerca una alumna que había faltado el día anterior, a justificarse.

– Teacher, es que ayer no puede venir.

– Ya, ¿y eso, Carla? ¿estabas malita?

– No… pero fui a nadar mucho rato, y me dolían tanto los mellizos… que no podía andar.

– ¿el qué te dolía?

– Los mellizos, Teacher. Aqui en las piernas por detrás.

No son  comestibles????

¿por qué enseñar?

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El profesor nace. A veces tarda muuchos años en saberlo, pero nace. Por supuesto, también se hace, poco a poco. Aprende, hace cursos, bucea en internet, lee muchísimo, se afilia y se descuelga de teorías dispares… pero el profesor nace. Y yo nací así.

Supongo que influye ser la mayor de cinco hermanos, en una época en que los niños no éramos de porcelana, y teníamos más responsabilidades que ahora, y no provocaba trauma alguno el estar a cargo de los más pequeños. También haber sido monitora en un grupo scout desde los 18 años…Pero desde siempre, siempre, he querido enseñar. Con el tiempo acabé metida de cabeza en Filología Inglesa, mezclando la lingüística y el Inglés, que son mis dos pasiones, y acabé la carrera en medio de aquella otra crisis del 93; a la que ésta ha dejado en mantillas, pero que hizo que mi generación casi al completo no pudiera trabajar hasta los 30 años.

Y esta es la parte “buena” que tiene la enseñanza; uno siempre es lo que es. Da clases particulares, cursillos, trabaja en cien cosas, pero siempre te sale el Pitufo con gafas, con el dedito levantado. O te metes en un foro de cocina y “enseñas” a hacer salmorejo, o discutes sobre la Historia de Roma de tú a tú con cualquiera que te venga enfrente. Y en esto, internet  ayuda mucho. Es un saco sin fondo para mi vocación.

Luego la Vida sigue y te conviertes en madre. Ooooohhhh…. ese momento es el del crecimiento exponencial del ser Maestro. Ahí ya eres  Caballero Jedi. Nunca, nunca más en tu vida dejarás de predicarle a tus hijos. Da igual que tengan tres o treinta años, aparte de Hijos serán siempre alumnos tuyos.

A mi me gusta enseñar a adolescentes. Son difíciles, puñeteros, a veces insoportables. Evocas a Herodes tres o cuatro veces por clase, y nunca dan ese cariño incondicional de perrillo que te ofrecen los Niños. Son gatos muy ariscos que rara vez dejan que les acaricies el lomo. Pero cuando hacen “clic”, cuando ves en su cara que acaban de comprender una cosa que no sabían y que has sido tú quien se lo ha enseñado; y que en ese momento te admiran…. eso no tiene precio. Para todo lo demás MasterCard.

Ayer mi grupo de 4º de ESO volvió a clase después de su viaje fin de curso y las vacaciones de feria. Al llegar, me nombraron en twitter: “En Inglés con @InmaRdM, ya se echaba de menos :):):)”. Casi lloro.

Momentos como ese hacen que merezca la pena pelearte con ellos día sí, día también.

 

Y todos los que enseñamos a Adolescentes, queremos, cuando seamos mayores, ser el inovidable Mr. Keating. Todavía me pone los pelos de punta ver este fragmento del Club de los Poetas Muertos: